Así arrancó Martin Luther King su discurso el 28 de agosto de 1963, desde el Lincoln Memorial, para pedir algo muy simple de entender y muy difícil de conseguir: que la realidad estuviera a la altura de las promesas.
No vengo a comparar bodegas con la historia (faltaría más).
Pero sí te digo una cosa.
En el sector vitivinícola también hay un “sueño” bastante común… y menos glamuroso.
Que la digitalización no sea un lujo, pero tampoco un castigo.
Por eso existe eVins.
Para que puedas trabajar con una herramienta útil e intuitiva.
Para que no te cueste un riñón.
Y para que puedas usarla sin sufrir, incluso si vienes del Jurásico.
Desde el primer día trabajamos para que eVins sea justo eso.
Para que la realidad esté a la altura de la promesa.
Pero claro, como vas a creerte otra promesa más.
Y encima de un completo desconocido.
Así que no te pido que me creas a pies juntillas.
Te pido algo que nada tiene que ver con la tecnología y que por eso mismo la mayoría de seres humanos pueden hacer: tener una charla conmigo de 5 minutos.
Y ya me imagino qué cosas te estarán pasando por la cabeza porque las he escuchado más veces de las que imaginas:
“Bufff… No quiero otro programa complicado.”
Normal. Bastante tienes ya como para adoptar un Tamagotchi con facturación mensual.
“Si, claro, pero ¿cómo convenzo al personal para que lo use?”
Justo ahí está la diferencia con el resto. eVins está pensado para que la curva de aprendizaje no parezca la etapa reina del Tour de Francia.
“Seguro que vale una pasta.”
También lo entiendo. Y por eso el precio es más asequible de lo que crees. Y no te pido un nuevo acto de fe. Los precios son públicos y puedes verlos aquí antes de hablar conmigo: https://evins.io/precios
“Es que nosotros somos una bodega pequeña.”
Mejor me lo pones. Cuanto más pequeño eres menos margen tienes para perder el tiempo, el dinero o la paciencia en programas que no vas a usar.
Perfecto. Esa es exactamente la conversación que tenemos que tener.
Mejor me lo pones. Cuanto más pequeño eres menos margen tienes para perder el tiempo, el dinero o la paciencia en programas que no vas a usar.
Si esto que acabas de leer te encaja mínimamente, déjame tu teléfono:
Si te da pereza hablar con desconocidos porque no sabes que decir, déjalo en mis manos.
Ya me encargo yo de romper el hielo.

Voltarem per allà amb les nostres llibretetes, si ens trobes, t’en donarem una ;)