Que te pongan una no conformidad no es el fin del mundo, pero es otro problema más para tu colección infinita de marrones.
Para ahorrarte líos, contratas a un gestor vitivinícola.
Al principio todo va bien.
A fin de cuentas eres un cliente nuevo y se te cuida como tal.
Le mandas correos, él hace cosas, tu no te enteras de nada, pero estás tranquilo.
Un lío menos.
Eres feliz.
Todo es de color de rosa, pero con el tiempo las cosas se tuercen:
Le llamas pero no contesta.
Las existencias no te cuadran.
El correo que le has mandado “no lo ha recibido”.
Y tampoco tienes muy claro qué cosas está haciendo (y si las está haciendo).
Lo que era sencillo al principio, ahora es un auténtica tortura.
Al final, acabas pagando un pastizal, pero sigues con el lío de los papeles.
Todo esto no seria un drama si fueras Freixenet, Torres o el mismísimo Álvaro Palacios.
Ellos tienen pasta y un puñado de gente haciendo el trilero para que todo salga bien.
El tema es que tu no eres ellos, y no te puedes permitir según que lujos.
La falta de dinero te empuja a cubrir el tema como puedes:
Lo sé, es demencial.
Pero no tienes más remedio que pasar por el tubo si quieres que la gente disfrute de tus preciados vinos.
Y si no te importa lo más mínimo que la gente disfrute de tus vinos, también tienes que pasar por el tubo si quieres llegar a final de mes con algo de dignidad.
Mira.
Tu recurso más escaso es el tiempo.
Y cuando pasa, ya no hay vuelta atrás.
No puedo devolverte el tiempo perdido, pero te lo puedo ahorrar a partir de ahora.
Si estás cansado de hablar por teléfono con el gestor para cuadrar los libros.
O no quieres pasarte los días haciendo el papeleo.
O simplemente quieres ahorrarte los sudores fríos delante del auditor…
Lo más sencillo es que quedemos 30 minutos y te cuento como puedes hacerlo.
Así es como irá la reunión:
¡Cuéntame tu vida!
Para saber si te puedo ayudar, te necesito conocer.
Por eso, lo primero que haremos es hablar de tu bodega y de los problemas que tienes.
Si veo que no te puedo ayudar, te lo diré.
Acabaremos la reunión y volveremos a nuestras desdichadas rutinas.
Una advertencia antes de que te hagas falsas ilusiones.
Este programa NO FUNCIONA SOLO.
Ni este ni ninguno.
Si no estás dispuesto a llevar tu bodega al día, no tiene sentido ni que nos veamos.
Ahora bien.
Si estás dispuesto a poner remedio a muchos de tus problemas, lo mejor es que quedemos un día.
El siguiente paso es sencillo, agenda abajo tu reunión y hablamos.
Si aún así, sigues convencido de ponerte manos a la obra, reserva una fecha y una hora para tu reunión.

Voltarem per allà amb les nostres llibretetes, si ens trobes, t’en donarem una ;)